La brutal agresión que sufrieron los hermanos y hermanas indígenas originarios y campesinos a manos de la oligarquía terrateniente, encubierta en pandillas de universitarios, a más de provocarnos indignación y rechazo total a la violencia racista, expresa de manera descarnada lo irreconciliable de los intereses oligárquicos con las sueños de igualdad y justicia social de las grandes mayorías nacionales y  las aspiraciones de dignidad y autodeterminación de los pueblos indígenas originarios.
 
La violencia racial, el menosprecio por el otro y la otra, la discriminación, la exclusión, la explotación de las grandes mayorías nacionales, los modelos de desarrollo hambreadores y la sobre explotación de la naturaleza no son elementos nuevos; lo nuevo es que nos cansamos, es que no les creemos más; lo nuevo es que arrancamos al sistema colonial y neoliberal espacios de decisión, que recuperamos nuestras identidades de clase, de pueblos oprimidos y confiamos en el MAS, en Evo Morales para conducir el proceso.
 
Las mujeres más invisibilizadas en lo cotidiano, las mujeres de sectores populares, las mujeres indígena originaria campesinas, las fabriles y mineras, las de clase media, que aportamos junto con nuestros hermanos a la construcción de este proceso de transformación, de descolonización, no queremos que se modifique la propuesta del nuevo texto constitucional “no es el que soñamos, las mujeres, pero es el que defendemos”, no queremos que negocien nuestras aspiraciones de “vivir bien”.
 
Por eso hoy ante la arremetida de la derecha racista, demandamos del gobierno que sancione y encarcele a los culpables de la violencia racial y que no negocie nuestras conquistas. Demandamos la renuncia de Aydee Nava alcaldesa de Sucre, del Rector de la Universidad Mayor de San Xavier y de todo el comité cívico.
 
El gobierno del MAS no puede permitir más violencia y racismo con el pretexto del dialogo, si la concertación que quiere la derecha es con humillación y violencia como la emprendida contra las asambleístas indígenas, la ministra de justicia, los guaraníes y ahora último contra los indígenas y campesinos de Chuquisaca, nosotras demandamos del gobierno nacional, que de una vez expropie las tierras en poder los hacendados. 
 
Manifestamos nuestra solidaridad y respeto por nuestros hermanos y hermanas indígenas originarios y campesinos y nos sumamos a las determinaciones de las organizaciones matrices de los pueblos originarios en defensa de su dignidad y por la construcción de un Estado Plunirancional Comunitario con igualdad entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, exigimos a la directiva de la Asamblea Constituyente y a la hermana Silvia Lazarte, convoquen a la reapertura de las sesiones de la Asamblea Constituyente
 
La Paz, 27 de mayo 2008
 
LAS MUJERES DEL COLECTIVO CABILDEO