El 17 de septiembre de 2007 se dio inicio a la primera ronda de negociaciones de un Acuerdo de Asociación entre la CAN y la UE. No había transcurrido la segunda ronda cuando Colombia y Perú ya pedían negociar bilateralmente con la UE. El gobierno de Bolivia, dentro de un enfoque no neoliberal y de beneficio mutuo en las relaciones internacionales,propuso unos términos de la negociación que no fueron aceptados por la Unión Europea ni por los gobiernos de Perú y Colombia. Por su parte, el Sr. Peter Mandelson, Comisionado de la Unión Europea para Comercio Exterior, presionó al gobierno de Bolivia a aceptar que el eje de las negociaciones es el comercio, debilitando así el proceso de integración andina.
Los gobiernos de Álvaro Uribe y Alan García reiteraron por separado, en sendas cartas del 9 de septiembre al Parlamento Europeo su interés de cambiar la negociación bloque a bloque por una bilateral. El pasado 11 de noviembre Benita Ferrero, Comisaria de la Unión Europea, accedió a las pretensiones de los gobiernos colombiano y peruano y aceptó la negociación bilateral. Acto seguido, el gobierno ecuatoriano se pronunció a favor de esta modalidad pese a sus reservas anteriores.
Estos acontecimientos demuestran que era falso el interés de la Unión Europea en fortalecer la integración subregional. También evidencian que los pilares de diálogo político y cooperación no tienen ninguna importancia en los Acuerdos de Asociación. El único interés verdadero es el de negociar un tratado de libre comercio.
La posición de la Unión Europea frente a América Latina no ha sido en esta materia sustancialmente diferente a la de Estados Unidos, como lo demuestran los efectos nocivos de los Acuerdos de la Unión Europea con Chile y México, después de más de cinco años de haber sido suscritos y el contenido del Acuerdo de Asociación que actualmente negocia con los países de Centroamérica. Por estas mismas razones, en su momento, MERCOSUR se negó a proseguir la negociación. En este contexto, sería lamentable que los países andinos se plegaran a la política de la Unión Europea, arrasando de paso a la CAN y condenando a Bolivia al aislamiento; los pueblos de Perú, Colombia y Ecuador han rechazado la posición de sus gobiernos.
La Alianza Social Continental respalda la lucha de los pueblos andinos y hace un llamado a las organizaciones y movimientos sociales europeos para que a través de acciones de movilización e incidencia, exijan a la Comisión Europea una explicación satisfactoria sobre este viraje, que por cierto contradice el mandato negociador original. Así mismo, los invita a que impulsen un replanteamiento de la política de la Unión Europea hacia América Latina.
Alianza Social Continental