(Radioagencia NP).- La población que vive en el litoral del río Madeira, en el estado de Rondonia, al norte de Brasil, está preocupada. Dentro de poco tiempo, los habitantes de la región serán afectados por la construcción de las usinas de Santo Antônio y Jirau por las empresas Furnas y Odebrecht.
Las empresas afirman que serán afectadas 2.500 familias. El Movimiento de los Afectados por Represas (Movimento dos Atingidos por Barragens –MAB) denuncia que el número de familias perjudicadas asciende a alrededor de 10 mil.
El comienzo de las obras depende de que el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) conceda una licencia ambiental. De acuerdo con el Instituto, la autorización para iniciar la construcción deberá emitirse hasta comienzos de 2009.
Antes de empezar las obras, la población ribereña tendrá que ser reasentada en otras áreas. Las familias temen que se repita el caso de la usina hidroeléctrica de Samuel, también en el río Madeira. La obra fue realizada durante la década de 1980 y afectó a 650 familias que hasta hoy no fueron totalmente indemnizadas.
El complejo hidroeléctrico del Madeira deberá satisfacer 8% de la demanda energética del país. El Movimiento de los Afectados por Represas, sin embargo, cuestiona la viabilidad de este tipo de obra. La usina de Ilha Solteira, situada en la frontera entre los estados de San Pablo y de Mato Grosso do Sul, fue construida en la década de 1970 para atender a 45% de la demanda energética del país. La usina produjo gran impacto ambiental en la región. Hoy, con 30 años de funcionamiento, sólo responde por 1% de la energía consumida en Brasil.