El presidente de Nicaragua Daniel Ortega envió hace poco una reforma a
El 11 de septiembre 2007 se presentó en
Entre los argumentos para su aprobación destacan: “Adecuar la legislación nicaragüense a los compromisos del CAFTA, en particular a lo contenidos en los artos 15 .9.6 incisos a y b, capítulo XV del DR- CAFTA., que establece la obligación de cada estado de otorgar plazos compensatorios para los titulares de patentes cuando existen retrasos injustificados de
En su intervención en el plenario, Baltodano se opuso al trámite de urgencia y a la aprobación de la reforma, y recordó al Presidente Ortega las contradicciones entre su complacencia con el DR-CAFTA, y sus discursos vociferantes contra el imperialismo y sus nuevas formas de opresión, uno de cuyos pilares son los TLCs con los países del Sur.
“Le recordamos a
La iniciativa demuestra que Ortega no está interesado en revisar, renegociar mucho menos revertir los términos del CAFTA, y más bien se presta dócilmente a facilitarlo.
La apropiación de los conocimientos de la humanidad, dice Baltodano, se hace a través del control de patentes. A todos nuestros estados les han forzado a aprobar Leyes de Patentes que otorgan grandes privilegios a quienes tienen capacidad de apropiarse de los conocimientos de
El especialista Mario Devandas dijo en Costa Rica que la aprobación del capítulo 15 sobre propiedad intelectual en el tratado de libre comercio con Estados Unidos constituiría un triunfo para las empresas farmacéuticas y una amarga derrota para los pueblos centroamericanos, los cuales verían desvanecerse, aún más, las posibilidades de lograr sistemas de seguridad social sustentados en la solidaridad y en la equidad. En el caso particular del sistema de seguridad social de Costa Rica, implicaría un nuevo golpe a su capacidad para enfrentar los enormes retos planteados por los cambios poblacionales y las modificaciones de la morbilidad; y definiría un escenario favorable para acelerar la privatización en marcha. También implicaría un triunfo para los monopolios fabricantes de agroquímicos, que repercutirá en un incremento de los costos de producción agrícola.
En
Davandas afirma que las patentes, un derecho de explotación exclusivo concedido por los Estados a las personas a quienes se les acepte una invención susceptible de ser producida industrialmente, alejan la competencia. Cuando la invención en cuestión disfruta de una demanda inelástica, como es el caso de la mayoría de los medicamentos, deviene en monopolio. Aquí surge un problema ético: si el producto patentado es una vacuna, un antibiótico, un antiretroviral, y quién lo necesita no dispone del dinero para pagar el precio impuesto por el monopolio, simplemente se muere. “No se trata de una frase alarmista: el precio de los medicamentos hace la diferencia entre la vida y la muerte para millones de personas sobre todo en los países no desarrollados o con sistemas de seguridad social privatizados, como sucede incluso en países de altos niveles de desarrollo”.
Se suele defender a las patentes como un estímulo indispensable a la innovación privada; se alega que las millonarias inversiones privadas en investigación y desarrollo deben ser recuperadas. Sin embargo, casi nunca se dice que los "inventos" generalmente se basan en investigaciones financiadas con fondos públicos, o en el conocimiento acumulado por las comunidades a través del tiempo. Nunca se han presentado en detalle los informes de costos para determinar la relación entre las inversiones y las recuperaciones, en cambio sí se sabe que las empresas farmacéuticas son las más lucrativas del mundo, y que gastan al año centenares de millones de dólares en propaganda y en llenar los bolsillos de los políticos en Washington y en otras partes del mundo, enfatiza Baltodano.
La historia de la propiedad intelectual, como la de toda la propiedad privada, es la historia de un despojo. Adolfo Ferrer en su libro
El interés de los monopolistas es extender el período de monopolio al máximo posible, y esto es, precisamente, lo que persigue Estados Unidos en beneficio de las corporaciones norteamericanas a través de las diferentes negociaciones comerciales. Naturalmente, alguien debe pagar los costos de estos beneficios extraordinarios:
Durante el período de monopolio los consumidores pagan un precio por un producto que es mucho más alto que el costo real. En el caso de los medicamentos por prescripción, las patentes añaden 300-400% o más al precio del producto. El impacto sobre los consumidores de los países en vías de desarrollo es desastroso, pues los derechos privados no se diferencian según la naturaleza de los productos, ni las características del país en que se aplican, ni toman en consideración el nivel de ingreso del consumidor.
En este campo, el CAFTA ha ido mucho más allá de los acuerdos alcanzados en