El Presidente de Venezuela Hugo Chávez y el alcalde de Londres Ken Livingstone firmaron un acuerdo de comercio en el que no interviene el dinero. Se trata de una especie de trueque: Caracas se beneficiará con la experiencia de la capital británica en el manejo policial, de turismo, transporte público, vivienda social y administración de desechos sólidos. A cambio, Londres recibirá petróleo barato para algunos de sus 8000 buses de la red de transporte público.
El acuerdo fue concretado durante la visita de Chávez en mayo. Los detalles salieron a la luz pública la semana pasada cuando Livingstone confirmó que el acuerdo estaba en camino y que se estaban definiendo los detalles.
El arreglo entre ambas ciudades está inspirado en el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) propuesto por el gobierno boliviano y en el ALBA venezolano, que son mecanismos de integración que trascienden los objetivos netamente mercantilistas de los tratados de libre comercio de corte neoliberal.
“Tenemos personas humildes en Londres. Somos la ciudad más rica en Europa, pero tenemos la desgracia de tener niños que viven en la pobreza”. “Ellos (Caracas) tienen una población enorme viviendo en favelas, y nosotros tenemos mucha experiencia en términos de política de alojamiento y en todo lo que (se refiere) al avance de una ciudad y cómo hacerla funcionar”, dijo Livingstone.
La petrolera estatal venezolana, PDVSA, contribuirá con una cantidad no detallada de petróleo de los 1,3 millones de barriles que los buses de transporte público necesitan cada año. En cambio, los ingleses “promoverán activamente y con eficiencia la imagen de Venezuela en el Reino Unido”, destacando los beneficios del petróleo para los pobres de Londres y haciendo propaganda turística a favor de Venezuela en los buses.
Angie Bray, líder de los Conservadores Londinenses, catalogó al acuerdo comercial entre Londres y Caracas como un “festival de propaganda socialista”.