La última Cumbre de Jefes de Estado del Mercado Común del Sur (Mercosur) y de Estados asociados en Córdoba podría convertirse en el hito que permita a la región dar un salto cualitativo hasta convertirse en un bloque estratégico con contenido político y social capaz de hacer frente al imperio hegemónico del continente, Estados Unidos.
El Mercosur busca renovarse y darle más contenido social al bloque. Los presidentes “hicieron política” y declararon estar dispuestos a desarticular la matriz neoliberal de los procesos de integración implantada durante la década del ´90, que se limitaban a acuerdos y cuoteos de mercados, y a nuevas divisiones internacionales del trabajo trazadas por las corporaciones transnacionales.

Los temas de la equidad, la justicia social, la pobreza, el desempleo y el desarrollo sostenible estuvieron en el centro de los discursos de los mandatarios de los cinco Estados partes y los dos asociados. “El Mercosur está cambiando y consolidándose como una herramienta estratégica para el cambio social y la integración en el mundo”, dijo el presidente argentino Néstor Kirchner. “No nos interesa sólo una integración económica. No nos interesa una región del mundo donde la integración esté llena de pobreza, de exclusión, de falta de empleo, de falta de inversión, de falta de desarrollo industrial”, enfatizó.

Según el Presidente Evo Morales, el Mercosur debería buscar un modelo que “sirva a para resolver los problemas de la víctimas” del modelo neoliberal. Fidel Castro opina que el Mercosur podrá convertirse en un herramienta de gran contundencia para resolver las carencias que le región en salud, educación y desarrollo social.
El Presidente Hugo Chávez considera posible comenzar a dar forma a las estructuras institucionales que vienen discutiéndose en el seno de Mercosur: Parlamento, órganos arbitrales y tribunales, moneda, banco y otros entes comunes.
A partir de ahí comienzan a fijarse algunos objetivos estratégicos: el Gasoducto del Sur (con la incorporación de Bolivia, Paraguay y Uruguay), la puesta en marcha inicial de Bono del Sur (en la medida que sea un instrumento financiero de finalidad social) y la apertura de las deliberaciones para la creación del Banco del Sur (en cuanto sea concebido como entidad crediticia de desarrollo regional).
Los cinco países miembros, incluida Venezuela, aunaron criterios frente a las políticas proteccionistas de Estados Unidos y la Unión Europea de cara a las próximas negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y fijaron un calendario más o menos firme para trazar medidas económicas y comerciales tendientes a limar las asimetrías internas.

¿Moneda única?

Argentina y Brasil decidieron impulsar una "desdolarización" del comercio bilateral en un intento por resucitar el proyecto de tener una moneda común, y definieron que el soñado Banco del Sur se financiaría con recursos de sus respectivas entidades de desarrollo y no con reservas de sus bancos centrales. Este banco financiaría proyectos de infraestructura con fondos del BNDES y del BICE, pese a que se había especulado con la posibilidad de fondearlo con reservas de los bancos centrales de ambos países.

Ambos ministros acordaron "crear un mecanismo para que las transacciones comerciales se realicen en monedas locales", con el objetivo de restarle presión al tipo de cambio en la región y abaratar los costos del comercio bilateral, que asciende a 15 mil millones de dólares anuales. El mecanismo representaría "un preámbulo para la moneda única", aclaró el funcionario del gobierno de Lula. Los técnicos de ambos bancos centrales "ya están trabajando" en los lineamientos de esta iniciativa y el mes próximo podrían comenzar a discutir su implementación.

 

Lo qué aporta Venezuela al bloque

En términos económicos, Venezuela aporta el tercer PBI de la región (unos 133 mil millones de dólares); una tasa de crecimiento anual de 17%; sus grandes reservas de petróleo (79,7 mil millones de barriles de reservas comprobadas), que representan cerca del 7% del total mundial; y una producción de 3 millones de barriles de petróleo por día, lo que pone al país en el 8° lugar mundial. En gas, tiene reservas de 4,3 billones de m3, las más grandes de América del Sur. Con este combustible, Venezuela podría abastecer a Argentina por más de 55 años, y por más de 38 años si se le suma a Brasil”, describió Marcos Sotelo, investigador de la consultora EGES. D

Juan Miguel Massot, economista de la Universidad del Salvador (USAL) advirtió que “la industria petroquímica y petrolera venezolanas, principalmente en su exportación a Brasil, pueden causar alguna perturbación y perjuicio a las ventas argentinas de esos sectores al mercado brasileño”. Para Alejandro Ovando, director general de IES Consultores, la integración de Venezuela "brinda oportunidades a las economías más industrializadas del bloque, que podrían incrementar sus exportaciones de alto valor agregado; por ejemplo, las ventas de los sectores automotor, autopartes y maquinaria agrícola".

Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, opina que "en el campo comercial, algunos productos pueden tener un mejor acceso al mercado venezolano, pero lo más importante para el país no es lo que el acuerdo del Mercosur con Venezuela, sino lo que no dice: la importación de gasoil venezolano y la compra de bonos argentinos por parte de ese país".

La mayoría de los expertos cree que, tras la incorporación de Venezuela, llegará indefectiblemente la adhesión plena de Bolivia, actual estado asociado. Chile se seguirá manteniendo al margen, como viene siendo su política en los últimos años, y Perú no se incorporará, tanto porque ha firmado un tratado de libre comercio con Estados Unidos como por la relación difícil que tiene el presidente Alan García con Chávez.

Paraguay y Uruguay, los socios menores, pueden beneficiarse con las ventajas comerciales que han obtenido de acceso al mercado venezolano.

 

Cuidado con el medioambiente

Ante los anuncios de múltiples proyectos conjuntos de infraestructura a gran escala entre países de América del Sur, organizaciones sociales alertan sobre la necesidad de una legislación común para la protección de los recursos naturales y el ambiente. "El ambiente no entiende de fronteras políticas. Los recursos naturales son compartidos y la responsabilidad también", señaló Cecilia Iglesias, de la Asociación Red Ambiental y miembro de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil de la cancillería de Argentina.

Por iniciativa del gobierno venezolano, Bolivia, Paraguay y Uruguay se sumaron finalmente al proyecto de construcción del denominado Gasoducto del Sur, que se extenderá por 8 mil km. desde la costa del mar Caribe hasta el Río de la Plata.

“Estamos muy preocupados no sólo por el Gasoducto del Sur sino por la más amplia Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), que trata de unir a los 12 países sudamericanos con puentes, caminos, represas, canales, tuberías y gasoductos a altos costos financieros y ambientales”, alertó Víctor Ricco del no gubernamental Centro de Derechos Humanos y Ambiente (Cedha).

El IIRSA apareció en la cumbre regional de 2000 en Brasilia, punto de partida para la conformación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, nacida formalmente en diciembre de 2004 en la ciudad peruana de Cusco. Esas obras tendrán financiamiento de la Corporación Andina de Fomento, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata, entre otras entidades de crédito. Se trata de unos 335 megaproyectos de infraestructura, básicamente de energía, transporte y telecomunicaciones, que tendrán un costo estimado en 37,400 millones de dólares.

“Hay poca información sobre estos proyectos, que sabemos implicará un alto endeudamiento. Si hubiera una regulación dentro del Mercosur que contemplara la relación integral de los ecosistemas, podríamos ver el impacto conjunto de estos proyectos”, sostuvo Ricco.

 

Temor en Washington

La reunión del Consejo del Mercosur abrió en Washington un debate entre los expertos que siguen la evolución política de América Latina. Para el primer subsecretario para América Latina de Bush Otto Reich lo relevante fue "la ausencia de frutos". "El gobierno argentino quedó mal parado" porque la prensa ni siquiera se interesó en el encuentro.

El economista y profesor de la Universidad de California-Los Angeles (UCLA) Sebastián Edwards ve en América latina “una noción anticuada de integración, basada en el acuerdo del acero y del carbón en Europa Occidental a fines de los años 40”. “Esas relaciones ya estaban suficientemente complicadas en sí mismas como para incluir un actor adicional (Venezuela). Si el Mercosur operara efectivamente como una unión aduanera, incorporar a un miembro adicional implicaría aumentar la dimensión del mercado y, eventualmente, la capacidad de negociación del grupo. Sin embargo, este no es el caso”, opinó.

Los analistas del Council of Hemispheric Affairs (COHA), de centroizquierda, creen que la Cumbre será recordada como "el momento de la verdad para la presidencia Bush" en cuanto a América Latina, ya que permitió corroborar que la región se "emancipó" de Washington y que el bloque comercial representa hoy "una alianza más madura".

“El Mercosur ha sido una fuerza mayor en la redefinición de las relaciones entre EEUU y América Latina, como también representa un factor significativo para terminar definitivamente con la dominación norteamericana en la región”, destacaron Lauren Watts y Katie Bolduc. "Es muy probable que la Cumbre sea recordada como el momento de la verdad para la presidencia Bush en cuanto a las relaciones hemisféricas, que implementó quizá la peor política para la región en la historia de EEUU”.