Al menos 57 de los 100 senadores del Congreso norteamericano enviaron una carta al Presidente George Bush para pedirle que no reduzca los subsidios agrícolas como exigen los países en desarrollo y la Unión Europea, en el marco de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Cuando se dio inicio a la actual ronda de negociaciones comerciales en la OMC había amplio consenso bipartidista en que los negociadores norteamericanos deberían concentrarse en conseguir un buen resultado para la agricultura estadounidense. A medida que se aproxima el plazo de este verano (fines de julio) para acordar los contornos de un acuerdo en la OMC, los congresistas expresaron a Bush su “profunda preocupación por el rumbo que están tomando las negociaciones sobre agricultura”.
Estados Unidos presentó en octubre del año pasado una propuesta ambiciosa que incluía recortes significativos a los programas de apoyo interno a la agricultura estadounidense si otros países reducían sustancialmente sus aranceles a los productos agrícolas y brindaban mayor acceso a sus mercados.
En la misiva fechada el 23 de junio, los legisladores informan a Bush que a muchos de los agricultores a los que representan les preocupa que los recortes en los programas de apoyo interno a la agricultura redunden directamente en una disminución de sus ingresos, mientras que las ganancias potenciales de un mayor acceso al mercado serían en el mejor de los casos “probabilísticas”.
Sin embargo, la administración Bush insistió que dicha oferta era condicionada: “si las ganancias de un mayor acceso al mercado no se materializaban, Estados Unidos no aceptaría una reducción desproporcionada a sus programas de apoyo interno”.
“Lamentablemente, muchos de nuestros socios comerciales siguen reclamando recortes mayores a los programas de apoyo interno estadounidense a la agricultura, aunque se niegan a ceder mejoras reales en el acceso a sus mercados. Esos países se han negado a reducir significativamente sus aranceles, e insisten en exenciones para productos sensibles y especiales que tornarán insignificantes los modestos recortes arancelarios que han propuesto”, indican los legisladores en su carta.
Los congresistas consideran que es “sencillamente insostenible” que algunos de los socios comerciales de Estados Unidos en la OMC sugieran que para salvar a la Ronda de Doha Estados Unidos de aceptar una propuesta desequilibrada –una que implica recortes sustanciales a sus programas de apoyo interno que distorsionan el mercado, pero sólo mejoras mínimas de acceso al mercado externo para la agricultura estadounidense--. “Esta no es una forma honesta de plantear el problema”, aseguran los congresistas.