(Bolpress y agencias).- La Cuarta Cumbre de jefes de Estado de América Latina y líderes de la Unión Europea (UE) fue pobre en resultados para los partidarios del libre comercio. De todos los países del subcontinente latinoamericano, solo los centroamericanos aceptaron iniciar negociaciones con vistas a un tratado de libre comercio con la UE y también delinear una ley común que rija en toda la zona para proteger a las inversiones extranjeras.

La UE y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) acordaron aclarar hasta el 20 de julio las bases de una negociación para un futuro acuerdo de asociación que incluya los capítulos de diálogo político, programas de cooperación y comercio, pero no todos los países estuvieron de acuerdo. El Presidente boliviano Evo Morales discrepa con el plazo anunciado en la cumbre de Viena, y se pregunta si conviene o no a los países de la región negociar un acuerdo comercial en condiciones en las que la UE tiene supremacía y la CAN parece subordinada a sus intereses. El mandatario pide tiempo para que Bolivia decida su posición frente al comercio internacional y no solo con la UE.
Por otro lado, la negociación de la UE con los países del Mercado Común del Sur (Mercosur), que agrupa a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, permanece estancada por más de 10 años. Se comentó que las charlas no prosperarán mientras no concluya la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), trancada por una irresuelta disputa entre países pobres y ricos debido a los millonarios subsidios agrícolas del primer mundo.

Aunque las autoridades comerciales europeas advirtieron que no negociarán TLCs bilateralmente con los países de América, sino en bloque, el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso entiende también que algunos países tengan la voluntad o la posibilidad de ir “a mayor velocidad” que otros.

Dos visiones

Desde el primer momento, la cumbre de Viena motivó más de un roce entre mandatarios con visiones diametralmente distintas. “Hola, Evo”, le dijo el presidente Alejandro Toledo a su colega boliviano en la sala VIP donde las cuatro delegaciones de la CAN esperaban el inicio de la reunión con los líderes de UE. Morales le habló en aimara y Toledo le respondió: “Oye. Tú no tienes primera dama, ¿no? ¿Tendrás primer damo?”.

Toledo pidió a Morales que convoque antes de fin de mes a una reunión de coordinación entre los cancilleres andinos y otra entre presidentes, pero Evo ni le respondió. “Ha quedado claro que vamos a hacer todo el esfuerzo por cohesionar la CAN. La presidencia va a ser asumida pronto por Bolivia. Sin embargo, si hay diferentes velocidades, el Perú no se va a quedar secuestrado por esa diferencia y vamos a ir a negociar. Los que quieren avanzar más rápido, lo van a hacer más rápido”, replicó el peruano.
Toledo se jacta de haber logrado sentar a la mesa de negociaciones con la UE a su “hermano menor” Morales y espera que el proceso continúe, pero advierte que si no es así, “la decisión está tomada también: si Bolivia por cualquier razón decide no continuar, el presidente de la UE, Barroso, los comisionados y nosotros hemos acordado que las conversaciones hacia un acuerdo comercial y otros puntos de la agenda continúen adelante”.

El Presidente Morales considera que no es tiempo de iniciar negociaciones con la UE sin antes convertir a la CAN en una “Comunidad Antiimperialista de las Naciones”. Su colega venezolano Hugo Chávez saluda la iniciativa y está dispuesto a que su país vuelva al bloque andino cuando el sueño de Morales se haga realidad y termine por integrar a Colombia, Ecuador y Perú, hoy distanciados de Bolivia y Venezuela a causa del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

El presidente peruano comparte con su par boliviano la preocupación de favorecer a los más pobres a través del comercio con Europa, pero subraya: “Lo que no podemos hacer es quedarnos entrampados en una ideología populista”.

 

Las masas están con Evo y Chávez

En la cumbre alternativa de los pueblos que se celebró paralelamente a la cumbre política de la CAN y la Unión Europea, los más de 1.600 asistentes saludaron la posición de Evo y Chávez en Viena. Para ellos es impensable que Latinoamérica negocie un acuerdo comercial con la UE, que promueve políticas aún más agresivas que las norteamericanas. Algunas ONGs consideran que la UE es la institución más neoliberal del planeta porque fomenta la apertura total de las economías a las inversiones y productos europeos. Las organizaciones de la sociedad civil de ambos continentes tienen la esperanzan de que la triada Cuba-Venezuela y Bolivia enfrenten a la agenda comercial bicontinental y la frenen.

Chávez aprovechó la cumbre paralela para burlarse de algunas referencias que señalan a Cuba, Bolivia y Venezuela como el “eje del mal”.  “Somos los chicos malos, el eje del mal.... bueno claro, somos chicos malos para el imperio (Estados Unidos)” Esa referencia es “perfecta”, porque “el día que el imperio nos llame los chicos buenos es que estaríamos muertos”.


Sabor a poco

Fue una cumbre sin grandes avances. Los latinoamericanos se fueron con la sensación de que Europa no muestra suficiente interés por ellos (Latinoamérica representa apenas el 6% del comercio para los europeos), y la UE con la idea de que hasta que al otro lado del Atlántico no se pongan de acuerdo entre sí y se unan en bloques regionales sólidos no habrá negociación política y comercial posible.

A diferencia de Estados Unidos, la UE no quiere acuerdos bilaterales y trabaja para que Mercosur, el Sistema Económico Centroamericano y la CAN funcionen. "Nosotros nos hemos organizado así y, sin querernos imponer como modelo, creemos que podemos servir de ejemplo. Unirse es la mejor manera de hacer frente a la globalización", dice Barroso, presidente de la Comisión Europea. Pero a juzgar por los resultados de la cumbre, las aspiraciones europeas no sólo no avanzan, sino que retroceden. Los europeos también son co responsables del estancamiento. Bruselas no quiere hacer concesiones en el terreno de los subsidios agrícolas mayores que los que piensa ofertar en la ronda de Doha.

Europa maniobró para evitar la polarización total en Viena y arrimar a la indiscutible estrella de la cumbre, Evo Morales, al terreno de la izquierda moderada representada por Chile y Brasil, y de convencerle para que no abandone el bloque comercial que forman los países andinos. A los europeos les preocupa que las iniciativas nacionalizadoras del Presidente Morales se contagien a otros países.

Morales ha decidido quedarse en la CAN, aunque algunos temen que sea con ánimo “de quintacolumnista, para dinamitar desde dentro”.

 

Declaración finalLos jefes de Estado de América Latina y la UE concluyeron la IV cumbre en Viena con un documento en el que plasmaron su compromiso de cooperación en todos los ámbitos bajo los principios de respeto mutuo, igualdad y solidaridad. Ambos bloques regionales rechazaron las disposiciones territoriales de la Ley Helms Burton sobre el embargo de Estados Unidos a Cuba; reconocieron el derecho soberano de los países a gestionar sus recursos y apoyaron sin reservas la democracia y la diversidad señalando que no existe un solo modelo aplicable a alguna región o país individual.
El amplio documento de 59 puntos abarca numerosos temas de cooperación y compromiso. Desde la defensa de la democracia como “valor universal” y los derechos humanos, hasta el multilateralismo para promover la paz y el respeto al derecho internacional. No quedaron fuera la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, la protección al medio ambiente y la prevención de desastres y la cooperación energética.
La declaración concede gran importancia al problema de la deuda externa al señalar que las relaciones entre ambas regiones deben reflejarse en la asignación de recursos a la región con el objetivo de encontrar soluciones sostenibles y duraderas enfatizando que los acreedores y los endeudados deben compartir la responsabilidad para prevenir y resolver las situaciones de deuda insostenible.
Los mandatarios acordaron dar nuevos enfoques a las políticas de migración para abordar la emigración irregular y la intensificación de la lucha contra el tráfico de personas, teniendo en cuenta los derechos y la situación especialmente vulnerable de quienes son objetos de estos delitos.