(Campaña Contra el ALCA y la OMC/ Red Jubileo Sur).- El intento de concluir a toda costa las negociaciones de
En el intento de concluir las negociaciones, se discuten reglas sobre propiedad intelectual, servicios, contratación pública e inversiones. Estos temas tienen impacto profundo en la vida y en las economías de los países, en la formulación y aplicación de políticas públicas, y en la estructuración de posibilidades nacionales de desarrollo, además de transformar los derechos de los pueblos, por la vía supranacional de las definiciones de
Sin embargo, el punto central en este momento para el cierre de las negociaciones es el trueque entre el acceso a mercados de bienes agrícolas e industriales. Los países que representan los grandes mercados como Estados Unidos y países de la Unión Europea emiten señales prometiendo acceso a sus mercados agrícolas. Promesas estas que, de ser concretadas, beneficiarían sólo a algunos pocos grandes exportadores de productos agrícolas. En contrapartida, exigen amplios recortes de aranceles para sus productos industriales que, de ser confirmados, representarían pérdidas de empleos e ingresos, desindustrialización y pérdida de la capacidad de los países como Brasil de definir políticas industriales propias. Además, una vez más se estará intentando consolidar un orden mundial desigual en el que algunos pocos países producen bienes sofisticados y de alto valor agregado, quedando para los demás, como estrategia posible, la disputa por el mercado como proveedores de productos primarios de poco valor agregado. Este modelo de producción implica también un alto costo en términos de destrucción ambiental y explotación de la fuerza de trabajo. De este modo, los países ricos serán cada vez más ricos y los demás, subordinados y dependientes.
El anuncio de las negociaciones en estos marcos responde exclusivamente a los intereses del agronegocio exportador, de las empresas transnacionales y de los países desarrollados, y compromete la soberanía con relación a nuestro futuro. Por esto, es fundamental cerrarle el camino a las negociaciones en
Recordamos, como brasileños y brasileñas, que la fecha de la reunión en Río de Janeiro nos remite a los 42 años del Golpe Militar de 1964, realizado con el objetivo de garantizar la continuidad de la hegemonía de los intereses del poder financiero, comercial y militar que predominaban en el país. Intereses éstos que son también los de las potencias coloniales e imperialistas. Repudiamos la posición del gobierno brasileño, expresada por el Ministro Celso Amorim, pues sirve como instrumento para la reafirmación de estos viejos intereses hegemónicos en Brasil.
Defendemos una integración soberana centrada en la justicia económica y social, en la defensa de los empleos de millones de trabajadoras y trabajadores, en los derechos humanos, en la preservación ambiental, en la ciudadanía universal y en la auto– determinación de los pueblos.