El Presidente de Estados Unidos George W. Bush designó a Susan Schwab como representante Comercial y envió a Rob Portman a la Dirección de Presupuesto de la Casa Blanca. El cambio, que requiere la aprobación del Senado, sucede cuando las encuestas muestran que la popularidad de Bush ha caído al nivel más bajo de su presidencia. Según la publicación especializada Inside US Trade, el enroque de funcionarios indica que ha disminuido la prioridad de los acuerdos comerciales para la Casa Blanca.

Mientras la Administración Bush se esfuerza por mejorar su posición en la política doméstica, los cambios burocráticos sugieren que el comercio ha bajado en las prioridades en comparación con los temas políticos internos, según algunas fuentes consultadas por Inside US Trade. El cambio de funcionarios probablemente retrase las negociaciones de la ronda de Doha de la OMC y también la consideración congresal de los tratados bilaterales, dicen estas fuentes.

La implicación práctica de la designación de Schwab es que los tratados comerciales con Perú y Colombia no serán considerados en el Congreso hasta el próximo año, según Gary Hufbauer, investigador del Instituto para la Economía Internacional. El especialista dijo que el cambio de personal significa que ha disminuido la prioridad del comercio para Bush.

Hufbauer y otros describen a Schwab como una experta en comercio que no necesita lecciones para representar a Estados Unidos en las negociaciones en Génova. Pero varios predicen también que Schwab tendrá dificultades para participar en la ronda de Doha, en parte porque no tiene la confianza de los miembros del Congreso para hacer las concesiones adicionales que se exigen a Estados Unidos, como por ejemplo reducir las subvenciones agrícolas.

Muchos analistas piensan que el plazo real para concluir las negociaciones de la OMC es el 30 de julio, aunque oficialmente se habla del 30 de abril. Una fuente relacionada con la organización mundial del comercio comentó que los cambios burocráticos en Estados Unidos son terribles en vista de estos plazos.

El comisario europeo de Comercio Peter Mandelson lamentó la marcha de Portman porque, en esta fase de las negociaciones para completar la Ronda de Doha, “hubiera sido más fácil trabajar con él”. El funcionario europeo declaró tener ganas de trabajar con Schwab, pero pareció criticar los cambios cuando dijo que en esta etapa de la ronda sería más fácil gestionar el libre comercio con Portman que sin él.

Un antiguo funcionario de la oficina comercial norteamericana comentó que Schwab enfrenta una tarea bastante difícil porque tendrá que convencer a los asesores políticos de la Casa Blanca de la necesidad de avanzar en la aprobación congresal de los acuerdos bilaterales. La misión es complicada porque los congresistas no están dispuestos a negociar tratados comerciales controvertidos en un año electoral. Algunas organizaciones sindicales de Estados Unidos ven en los TLC con los países latinoamericanos una seria amenaza para sus empleos. Saben que la posibilidad de que entren a su país manufacturas a bajos costos (textiles, zapatos, bienes agrícolas y otros) podría perjudicarles.
John Sweenen, presidente de la Federación Americana de Organizaciones Laborales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), la organización sindical más importante de Estados Unidos que agrupa a unos 10 millones de trabajadores, comentó a funcionarios del gobierno ecuatoriano que “aunque no parezca cierto, en estos acuerdos tenemos más coincidencias con ustedes que con el gobierno (de George W. Bush). Nuestro gol (objetivo) es que nuestros trabajadores tengan la misma prioridad que el capital”.
En su página web, la AFL-CIO asegura que el libre comercio “podría extender a Colombia, Ecuador y Perú la desastrosa pérdida de trabajo y daños ambientales causados por once años del Nafta (Tratado de Libre Comercio con México y Canadá)”.
Para nadie es un secreto en Washington que la posición del gremio norteamericano pesará en los debates sobre el TLC en el Congreso y en el Senado. Si los incumplimientos laborales en América del Sur persisten, los sindicatos pedirán que no se acepte el TLC con Ecuador.