(Agencias).- Seis de cada 10 ecuatorianos considera que el TLC será perjudicial para el país, indica un sondeo de la empresa Datanálisis para el diario El Universo de Guayaquil, realizado en seis ciudades, incluyendo Quito y Guayaquil. Para 87% de los consultados el gobierno no brindó información suficiente sobre el acuerdo comercial. Sin embargo, las autoridades siguen negociando el acuerdo en Washington a puertas cerradas. Los indígenas amenazan con una rebelión si el gobierno firma a espaldas del pueblo.
Una rebelión indígena convulsiona al país andino con el bloqueo de carreteras y otras medidas de presión que captaron el apoyo de campesinos y estudiantes. En principio los nativos demandaban el retiro inmediato de las deliberaciones, pero terminaron decidiendo impulsar una consulta popular para decidir sobre la firma del acuerdo comercial. La Federación de Comerciantes de Ecuador calcula en más de 150 millones de dólares las pérdidas por los cortes de carreteras de las últimas semanas, medidas de presión que podrían reactivarse esta semana si el gobierno se decide a firmar el TLC con Estados Unidos.
El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) Luis Macas anunció que esta semana se reunirán en una Asamblea Nacional para definir la fecha de una nueva protesta en caso de que el gobierno insista en suscribir el TLC "a espaldas del pueblo". Los indígenas piden que el TLC se someta a consulta popular, pero el Ejecutivo considera imposible esa acción en ese momento por temor a que complique las negociaciones que se desarrollan en Washington.
El equipo ecuatoriano inicia hoy en Washington la discusión del espinoso tema agrícola, el más complicado de todos. El jefe negociador Manuel Chiriboga reconoció que el agro constituye el asunto más delicado en las deliberaciones, por cuanto Estados Unidos exige la liberalización total del mercado agrícola mientras que Ecuador desea proteger al arroz, maíz y ganadería.
El gobierno presentó un “Programa de apoyo a la agricultura”, destinado a socorrer a las posibles víctimas del libre comercio con una superpotencia que subsidia a sus productores. Se destinarían 24 millones de dólares para los maiceros, dos millones para los agricultores de soya, 44 millones para los arroceros, y 24,5 millones para los ganaderos.
Varios economistas piensan que el plan oficial, que se financiaría con la venta de petróleo, carece de bases sólidas de financiamiento. Otra parte de los recursos saldría de la eliminación de los subsidios al gas y la gasolina, lo cual conllevará a un incremento sustancial del precio de los combustibles en Ecuador.
Hasta el momento, Ecuador cerró las mesas de textiles, compras públicas, inversiones, reglas de origen y comunicaciones, las cuales se suman a las siete que habían concluido en las anteriores rondas.
Colombia y Perú dejaron abierta la posibilidad de patentar plantas, incluyendo en sus TLC un texto que indica que harán “esfuerzos necesarios” para ese propósito. En cambio, el Presidente Alfredo Palacio instruyó a su equipo negociador defender un principio: “la vida no se patenta”. El jefe de Estado de Ecuador también rechaza las patentes de segundo uso