La primera prueba de la capacidad de movilización ecuatoriana se dio este miércoles 8 de febrero, cuando campesinos de Manabí, El Oro y Morona Santiago, además de otros movimientos sociales y hasta petroleros, iniciaron una serie de movilizaciones callejeras en contra del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
El principal sindicato del país, el Frente Unitario de los Trabajadores (FUT) ocupó las instalaciones petroleras de las provincias de Napo, Sucumbíos y Orellana y bloqueó carreteras. Más de 2.000 trabajadores petroleros exigen que se eleve en 30 dólares el salario mínimo, que es de 160 dólares. La compañía más afectada por estas protestas es Petroecuador, ya que los huelguistas trabajan para empresas privadas que prestan sus servicios a la petrolera estatal. El Ejecutivo respondió con la declaración del Estado de excepción, con lo que se ha suspendido los derechos ciudadanos. Las infracciones que cometan los manifestantes serán sancionadas por los tribunales militares.
El líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), Luis Macas, anunció que el 90 por ciento de las provincias del país está lista para la movilización este mes. Queremos "impedir la firma del tratado, no sólo rechazarlo y creemos que no es tarde para dar marcha atrás. El movimiento indígena tiene ahora la fuerza necesaria para enfrentar este tema y para eso nos hemos preparado", aseguró.
El gobierno ecuatoriano pretende cerrar a finales de este mes el TLC, como lo hicieran sus vecinos Colombia en febrero y Perú en diciembre del año pasado. Organizaciones indígenas, de trabajadores, estudiantiles y hasta sectores agrícolas y ganaderos del Ecuador advirtieron que se levantarán en contra del presidente Alfredo Palacio si se firma el acuerdo.
Los movimientos sociales y populares ya están en las calles para impedir la capitulación de su gobierno, mientras los empresarios y los exportadores que se benefician con el TLC inundan de propaganda los medios de comunicación. La consigna principal de varias cámaras de empresarios es que “sería mejor firmar un acuerdo mal negociado con Washington que no hacerlo”.
El director del Centro de Reconversión Económica (CREA), Marcelo Valencia, y el presidente de la Cámara de Agricultura, Jaime Rojas, aseguran que Ecuador no está preparado para rubricar el TLC. El dirigente agrícola Rodrigo Lasso afirmó que el equipo negociador nacional no debe perder de vista que Colombia realizó una muy mala conversación con Washington al abrir su mercado al maíz norteamericano, a cambio de poder exportar una migaja de arroz.
Los agricultores rechazan los reducidos subsidios que el Ejecutivo propone otorgar a los campesinos. Pedro de la Cruz, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin), señaló que el gobierno ya no sabe de qué manera engañar al pueblo para imponer el TLC. Qué subsidios vamos a recibir si hoy la administración no tiene fondos para enfrentar las emergencias creadas en la costa por las inundaciones y perdidas de cultivos, se preguntó.
El plan es capitular igual que Colombia
El jefe negociador de Colombia Hernando Gómez admitió que hay que ceder algo para lograr que Estados Unidos “entregue algo a cambio”. Colombia cedió los productos sensibles: arroz, maíz y trozos de pollo. En el caso de la gramínea, hasta antes de la última ronda efectuada en Washington, Bogotá hablaba de entregar sólo una cuota de 30 mil toneladas de arroz a EE.UU y al final entregó 79 mil. En trozos de pollo, la oferta inicial era de tres mil toneladas, pero se entregaron 23 mil toneladas más. En maíz amarillo sólo se hablaba de 500 mil toneladas, pero la entrega fue cuatro veces más grande. A cambio, Colombia obtuvo cuotas especiales de ingreso a EE.UU. para su tabaco, licores, azúcar y derivados lácteos. Ecuador parece seguir el mismo derrotero de su vecino.En su comparecencia a la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso, Manuel Chiriboga, jefe negociador ecuatoriano habló que en la negociación del TLC se protegerán al “máximo los productos sensibles del agro”. Entre ellos se cuentan al arroz, maíz, trozos de pollo, carne de res y de cerdo y algunas partidas de leche deshidratada. Entre los elementos defensivos que se han pedido a EE.UU. para proteger a los “productos sensibles” están “salvaguardias, exclusiones técnicas, desgravación hasta 20 años con aranceles altos de partida”.
Ecuador incluyó en su oferta ofensiva “tabaco, licores, derivados de cacao y azúcar”. Las coincidencias con Colombia en estos temas son evidentes y por ello, el ministro de Agricultura, Pablo Rizzo dijo que “hay que mover las líneas rojas, pero siempre que así lo acepten los gremios de los agricultores”.
Ecuador ha ofrecido entregar una cuota de 240 toneladas de leche en polvo con la exclusión para cinco subpartidas. Los ganaderos piden que se les asegure las Compras Públicas y que los planes de alimentación del Estado no se abra a la competencia foránea. Estados Unidos no ha respondido a la oferta.