En las elecciones presidenciales del domingo, los electores apoyaron a Ottón Solís, un oponente del TLC con EEUU, que ahora empata con el favorito Oscar Arias, quien está a favor del pacto. Con 87% de las mesas escrutadas, Arias tenía 40.5% de los votos, mientras que Solís llegaba a 40.2%. Según la ley costarricense, un candidato presidencial debe recibir al menos el 40% de los sufragios para evitar una segunda vuelta.

El rechazo de América Latina a la influencia económica de EEUU echa raíces en Costa Rica, una de las democracias más antiguas y uno de los aliados más cercanos a Washington en la región.

El sorpresivo desenlace en Costa Rica podría tener un gran impacto en el Congreso estadounidense, donde el Cafta fue aprobado por la Cámara de Representantes el año pasado por un margen de apenas dos votos.

Solís, economista de 51 años y ex miembro del banco central, hizo campaña expresando su oposición al Cafta, el acuerdo en el que participan EEUU, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y República Dominicana.

De ahí que la elección en Costa Rica promete dar nuevos ímpetus a los enemigos del tratado, ortogándoles más credibilidad y una plataforma más amplia.

El sorprendente desempeño de Solís es el último ejemplo en América Latina de un replanteamiento de las políticas de libre mercado adoptadas ante la insistencia de EEUU en las últimas décadas. Los electores de Venezuela, Argentina y Bolivia han elegido a partidarios de una mayor injerencia estatal en la economía, mientras que candidatos presidenciales con plataformas nacionalistas están cobrando fuerza en Perú, México y Ecuador.

"El modelo de desarrollo no ha logrado los resultados previstos, incluso dentro de sus limitadas metas de aumentar el crecimiento y crear empleo, por no mencionar áreas como la reducción de la pobreza (…) El modelo ha fracasado en mejorar casi todas las variables sociales importantes, y ahora estamos viendo una reacción en contra de eso en toda la región, y en Costa Rica", dijo Solís, considerado más moderado que los líderes de Venezuela o Bolivia.

Jack Liberman, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica, manifestó que cualquiera que suba a la silla no podrá negarse a aprobar el TLC porque es imposible cerrarle las puertas al principal socio comercial.

"Hay una Asamblea Legislativa un poco fragmentada. Si quedara el aspirante del Partido Acción Ciudadana (PAC) Ottón Solís, le sería difícil negociar, pero si queda Oscar Arias tendría más diputados a su favor. En última instancia, los legisladores tomarán su decisión basados en una evaluación de si los acuerdos son buenos para sus constituyentes o las empresas estadounidenses.

El gobierno de EEUU está trabajando a toda velocidad para cerrar una serie de acuerdos de libre comercio y conseguir el visto bueno del Congreso antes de que expire a mediados de 2007 el llamado fast-track, una autoridad especial del presidente George W. Bush para negociar tratados de libre comercio.

 

The Wall Street Journal (EEUU), Diario La Prensa Libre (Costa Rica)