Las naciones más ricas del planeta no pudieron delinear un plan detallado para la liberación comercial total en 2006, como pretendían hacerlo en la VI conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y tuvieron que resignarse a prolongar las negociaciones hasta el 30 abril del próximo año, cuando reintentarán firmar un acuerdo fijando cifras. La cumbre se truncó igual que en Cancún (2003) porque los países ricos no quisieron reducir drásticamente sus millonarios subsidios agrícolas, aunque defienden e intentan imponer al resto de los países un régimen comercial ultraliberal.

"Reconocemos que queda mucho por hacer para establecer los métodos (de reducción de subsidios) y concluir las negociaciones. Por ello, acordamos intensificar el trabajo en estos aspectos para completar los objetivos de Doha (...) no más tarde del 30 de abril de 2006", indica el documento de conclusiones de 43 páginas de la VI Conferencia, firmado por representantes de más de 140 naciones de la Tierra que se reunieron en Hong Kong del 13 al 18 de diciembre.

En concreto, lo poco que lograron las naciones pobres en la VI Cumbre es el compromiso de los países ricos a reducir progresivamente sus ayudas a las exportaciones agrícolas hasta el año 2013, la mayor parte en la primera mitad de este plazo; la desaparición de las subvenciones al algodón a partir de 2006, y la promesa de diseñar una forma de “ayuda para el comercio”. Países africanos como Burkina Faso, Benin, Chad y Mali obtuvieron una victoria parcial por los compromisos en materia del algodón.

El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil Celso Amorim –que coordina el grupo de naciones emergentes y subdesarrolladas que nuevamente se alió para enfrentar a los poderosos– afirmó que el resultado “es positivo, aunque no extraordinario”.

Para algunas ONGs, el acuerdo es “decepcionante”. Oxfam Internacional, Intermón Oxfam en España, condenó el texto presentado en el último día de las negociaciones de la OMC porque es una traición a las promesas de desarrollo. La declaración ministerial refleja los intereses de los países ricos mucho más que el de los países en desarrollo, indica un comunicado oficial de la organización.

La promesa de eliminar los subsidios se refiere solo a las ayudas a la exportación y los pagos equivalentes. Los países ricos no se comprometieron a recortar subsidios domésticos que provocan dumping, el texto no hace mención a estos pagos que distorsionan el mercado. La OMC indica que los subsidios a la exportación de la Unión Europea sólo suponen el 3,5% del gasto total de ayudas en agricultura. Estados Unidos ofreció eliminar todos los subsidios a la exportación del algodón, pero estos sólo representan un 10% de sus ayudas.

Los países en desarrollo planteaban que la Unión Europea eliminara sus subsidios a la exportación en 2010, mientras que el Ejecutivo comunitario, que finalmente consiguió alargar este plazo hasta 2013, se resistía a centrar las negociaciones en materia agrícola para vincular las concesiones de la UE en este sector a las cesiones de países en desarrollo en otros ámbitos, como industria o servicios.

Según el dirigente de Oxfam, Gonzalo Fanjul, “los pequeños progresos que se han logrado en algunos temas agrícolas han quedado en un segundo plano por los acuerdos que se ha alcanzado en el sector industrial y de servicios”. El documento fija la línea de la negociación definitiva de 2006 sobre la liberalización del comercio agrícola, bienes industriales, servicios y desarrollo, entre otros.

En las negociaciones de servicios y acceso a los mercados de productos no agrícolas las propuestas han sido peores. El derecho de los países pobres a proteger los sectores básicos e industrias emergentes “han sido exhaustivamente socavados, con peligrosas perspectivas para el desarrollo”. Por otro lado, no hay ninguna garantía de que los países en desarrollo lograrán un acceso significativo a los mercados del Norte.
El “paquete de desarrollo” que se ofrecía a las naciones pobres apenas incluye nuevas partidas, a condición de que los países ricos puedan proteger productos claves como los textiles. “Es patético que esta reunión no haya podido ofrecer ni un paquete de ayuda para los más pobres”, opinó Fanjul.

Los países ricos se comprometieron a eliminar los aranceles y las cuotas a la importación para el 97% de los productos procedentes de los Países Menos Adelantados (PMA) del planeta a partir del 2008, incluido el algodón. Sin embargo, en el documento de conclusiones no se dice nada de los 4.000 millones de subvenciones que reciben los algodoneros estadounidenses. Sobre productos industriales (NAMA), el acuerdo estipula simplemente que los aranceles serán reducidos a niveles máximos todavía por negociar. En cuanto a los servicios se limita a señalar que las negociaciones serán realizadas “con vistas a promover el crecimiento económico”.