Expertos y analistas de diversas tendencias coinciden en que será prácticamente imposible que la VI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) llegue a un arreglo sobre la liberalización del comercio internacional. Los observadores prevén que el bloqueo de las negociaciones en materia de agricultura, bienes industriales y servicios retrasará la conclusión de la Ronda de Doha hasta 2006 o principios de 2007, por lo menos. El director general de la OMC teme un fracaso similar al de Cancún en 2003, y ha exhortado de manera reiterada a buscar las vías para salvar la cumbre.
Unos seis mil delegados de 148 países miembros participan en la cita que se extenderá hasta el domingo 18. Desde el lanzamiento de la ronda poco se ha avanzado y todos reconocen que el núcleo del estancamiento radica en los subsidios agrícolas aplicados esencialmente por Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
Los países industrializados emplean más de 300 mil millones de dólares cada año en ayuda a sus agricultores, lo cual conduce a superproducción y medidas de dumping en los mercados de países menos desarrollados. La UE está en el centro de las críticas por su reticencia a recortar los subsidios de su Política Agraria Común (PAC) y a las tarifas de importación de productos del agro.
El G-20, liderado por Brasil e India, exigió la eliminación total de las ayudas estatales a las exportaciones agrícolas en los próximos cinco años. Hasta ahora la UE no estableció una fecha para echar abajo los subsidios. El representante comercial estadounidense, Robert Portman, rechazó los ataques de Peter Mandelson, comisario europeo de Comercio, contra las denominadas ayudas alimentarias de Estados Unidos para los países pobres. Mandelson criticó esa forma de ayuda afirmando que causan distorsiones en el delicado equilibrio del comercio y debe ser reemplazada por apoyos con dinero en efectivo.
Agricultura por servicios
Los países ricos proponen eliminar sus subsidios a los agricultores y a las exportaciones de productos del agro a cambio de que los países menos desarrollados liberalicen sus sectores industriales, las compras públicas y
La intransigencia de los ricos prevalece e incluso hay ruptura con Estados Unidos. Bruselas hace su propuesta e inmediatamente dice que se planta, que no puede hacer más concesiones aunque en realidad no las han hecho.
El tema de los servicios, una de las asignaturas pendientes en las negociaciones de la OMC, figura en el segundo plano de una agenda centrada en el polémico acápite agrícola. Las transacciones en servicios llegaron en
Estados Unidos es el mayor exportador de servicios, con el 15 por ciento del total en el orbe, si bien entre los 20 primeros se incluyen India y China, dos de los principales mercados emergentes del planeta. La informática emplea en la India a unas 700 mil personas.
La coordinadora de la Red Brasileña por la Integración de los Pueblos (REBRIP), Fátima Mello, dijo que "cualquier resultado de esa reunión, cualquier acuerdo a que los gobiernos lleguen, será un acuerdo injusto para los pueblos de países menos desarrollados".
"En nombre de concesiones para las exportaciones de la gran agricultura comercial, como es el caso del agronegocio brasileño, los gobiernos tendrían que ofrecer concesiones en términos de servicios públicos, como agua, energía, educación a distancia y otros (…) también tendrían que hacer concesiones en el área de la industria, en la capacidad de proteger nuestra industria con tarifas. Y eso, claro, tendría un impacto en términos de pérdida de empleo".
El canciller de Brasil Celso Amorim aclaró que "ésta es la ronda del desarrollo y, por tanto, la prioridad es la eliminación de los subsidios a la agricultura, no la apertura de nuestros mercados de servicios ni las rebajas de los aranceles industriales" que quieren tanto europeos como estadounidenses. Amorim admitió que la negociación va a exigir mucha voluntad política para llegar a un acuerdo, quizá entre abril y junio de 2006.
Posición conjunta de países en desarrolloLos países en desarrollo del Grupo de los 20 (G-20) reclaman mayor flexibilidad del Norte en agricultura. Los cancilleres de Argentina, Jorge Paiana, y Brasil, Celso Amorim, así como los titulares de Comercio de la India, Kamal Nath, y de Sudáfrica, Malisi Mpahlwa advierten que “las mayores distorsiones estructurales en el comercio internacional ocurren en agricultura, mediante la combinación de altos aranceles, apoyo al sector doméstico y subsidios a la exportación”. Con ese mecanismo se protege “a los agricultores no eficientes de los países desarrollados", en detrimento de los productores del Sur. El G-20 quisiera eliminar toda forma de subsidios a la exportación hasta el año 2010.
Por su parte, el ministro indio alertó acerca de posibles concesiones de las naciones en desarrollo sin recibir nada a cambio y manifestó que la agrupación no ha venido a Hong Kong para “perpetuar las desigualdades”. El G-20 cuenta con el 60 por ciento de la población mundial y aporta hasta el 26 por ciento de las exportaciones agrícolas en el orbe. Con una composición variable desde su nacimiento, tiene en sus filas a 21 países, entre los cuales destacan los latinoamericanos como Argentina, Brasil, Cuba, Guatemala y Venezuela.
Poco halagador
El canciller venezolano, Alí Rodríguez, consideró poco halagador el balance del primer día se sesiones de la VI Conferencia. La brecha entre los países desarrollados y las naciones en desarrollo se ha ensanchado y se ha hecho más profunda, a pesar de que la actividad del comercio mundial se ha incrementado significativamente, agregó Rodríguez.
Todas las cifras, sobre todo las de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), muestran un dramático incremento de la pobreza, no solamente desde el punto de vista de la cantidad de pobres, sino del rigor mismo de la pobreza.
El Banco Mundial, que favorece la liberalización a toda costa, reconoce los escasos beneficios que la liberalización comercial traerá a los países menos desarrollados. De los 287 mil millones de dólares que podrían ganarse con la liberalización, sólo 86 mil millones irían a los países en desarrollo, mientras el 70 por ciento ampliaría las arcas del mundo industrializado.
Más protestas
La conferencia ministerial de la OMC quedó inaugurada en medio de violentas protestas de miles de personas opuestas a la política de esa entidad internacional. El propio Pascal Lamy, director general de la OMC, reconoció en su discurso de apertura las dificultades para encontrar solución a los temas relacionados con los subsidios, los aranceles y las ayudas internas. Admitió lo impopular de la organización, en una abierta aceptación de los reclamos de los manifestantes en esta ciudad asiática que acoge a los representantes de 149 países.
Dentro y fuera del centro de reuniones hubo protestas, pancartas y consignas voceadas contra el neoliberalismo. Miles de policías con cascos, escudos y bastones utilizaron gas pimienta contra los manifestantes de la Liga Coreana de Campesinos que intentaron derribar las barricadas para ingresar en el Centro de Convenciones y Exhibiciones donde se realizan las negociaciones.
Queremos que la OMC fracase en Hong Kong, dijo el ama de casa Yong Hi Kim, de 55 años, que marchaba junto a la Liga de Campesinos Católicos surcoreana. La OMC y las corporaciones multinacionales deciden todo, desde los granos que siembran los agricultores hasta los mercados en los que se venden los productos, señaló el indio Nicholas Chinnappan.
Las autoridades policiales de Hong Kong advirtieron que utilizarán los medios necesarios para evitar actos de violencia, previendo que las protestas podrían incrementarse en los días que restan de la cita. La policía elaboró incluso una lista de “activistas peligrosos”, sujetos a la alternativa de deportación en caso de acudir a Hong Kong, para de esa forma aliviar las tensiones en torno al foro de la OMC. Las dos primeras sesiones de la reunión estuvieron acompañadas por masivas protestas que ya dejaron un saldo total de 11 heridos, todos leves.
El actor mexicano Gael García Bernal, junto con la cantante africana Angelique Kidjo y el músico chino Anthony Chang, entregó al director general de la OMC las firmas de 17.8 millones de personas de todo el mundo en apoyo a la campaña "Comercio con justicia" de Oxfam Internacional. Según esta ONG, los países ricos “ofrecen poco”, pero exigen la “luna y las estrellas” a los países menos desarrollados.
Con datos de Prensa Latina