(Diario La República, Perú, 4/10/05) Por Alan Fairlie Reinoso.
En la última reunión de Cartagena se dieron avances en algunas mesas de
negociación, pero se produjo un retroceso en temas tan importantes como
propiedad intelectual.
También se pudo apreciar el endurecimiento de posiciones de EEUU y de
Ecuador, y el ímpetu de cerrar las negociaciones liderado por Perú.
Acceso a mercados
En acceso a mercados, Colombia y Perú han hecho concesiones que
llegan al 84 y 76% de su mercado, mientras Ecuador mantiene el 60% que
planteó en la ronda anterior. EEUU ha concedido virtualmente acceso
pleno en bienes industriales, pero exige una mayor apertura de los
andinos.
En lo que respecta a normas de origen, EEUU ha planteado normas más
estrictas que las contempladas para los países andinos en la ley de
preferencias arancelarias Atpdea.
Para algunos sectores el nivel es sumamente alto, mayor al que ha firmado EEUU con otros países.
En servicios, se discutió sobre la creación de un grupo de trabajo para
el reconocimiento de títulos profesionales, y permitir que EEUU
establezca una norma estatal que reconozca a los profesionales andinos
ya que las leyes existentes al respecto son de carácter federal y
contradicen las normas del Gobierno Central.
Bienes usados
En bienes usados, Colombia defiende la inclusión de un mecanismo
de control como la licencia previa, con exclusión plena de los
productos más sensibles, como autos, repuestos y ropa.
Perú recordó que tiene una legislación interna que prohíbe la
importación de bienes usados como llantas, calzado, partes y
automotores. EEUU aún no acepta estas propuestas. En productos
re-manufacturados (bienes usados con garantía de fábrica), EEUU planteó
que era absolutamente insuficiente la oferta de 292 partidas
arancelarias que habían hecho los andinos en lista única.
Esto contrasta con las 1400 que son de interés estadounidense, que
incluye productos como: maquinaria, equipos, lavadoras, neveras,
congeladores y otros electrodomésticos y hasta partes para vehículos.
Los andinos han cedido y han ampliado su oferta a un nivel que no ha
sido precisado públicamente por los negociadores.
En la mesa de medidas Sanitarias y Fitosanitarias se buscó definir los
mecanismos para implementar un grupo o comité técnico que se encargue
de resolver los problemas comerciales suscitados con la aplicación del
capítulo. EEUU no aceptó la fórmula andina que pedía que las
observancias sean tratadas dentro del TLC, insistió en que esos
conflictos deben trasladarse al marco de la OMC.
Sin embargo, se logró el reconocimiento para el Grupo Técnico de
Trabajo Permanente, que únicamente había conseguido Australia. Otro
aspecto positivo fue la búsqueda de conciliar los textos de la
negociación del TLC con la Normativa Comunitaria Andina. Se buscó
superar lo que ocurrió en Cafta, donde prevalece lo que se acuerde en
el TLC. Aunque se habla de una coexistencia con la Normativa Andina, lo
cual habría que ver si respeta estrictamente lo acordado en la Decisión
598 al respecto.
Propiedad intelectual
El retroceso se produjo en la importantísima mesa de propiedad
intelectual. La presencia del nuevo negociador estadounidense Daniel
Mullister implicó que se retomen varios de los temas que se suponían
superados con su antecesor (como es el caso de las patentes de segundos
usos y para procedimientos terapéuticos y quirúrgicos).
No hubo avances en las áreas polémicas de la negociación: patentes,
datos de prueba y biodiversidad. Ecuador no asumió compromisos sobre
estos asuntos y Colombia sufrió deserciones en su equipo técnico.
Los negociadores estadounidenses plantearon la necesidad de introducir
restricciones en básicamente tres aspectos: farmacéuticos,
exportaciones y la introducción de una decisión de la OMC para evitar
que se exporten productos que han sido objeto de licencia obligatoria.
También respecto a la denominada "Excepción Bollard", que permite a
productores de medicamentos tramitar registros cuyas patentes están a
punto de vencerse. La propuesta de EEUU es que la solicitud que se hace
antes del vencimiento no pueda basarse en materias primas o principios
activos importados (esto lo pidieron en la mesa de origen). EEUU
continuó con su presión recurrente sobre el tema laboral a Ecuador y
los contenciosos remanentes con el Perú. Pero añadió una posición
durísima en propiedad intelectual, utilizando la maniobra de cambiar al
negociador.
Ecuador también se desmarcó de los otros andinos. Anunció desde el
comienzo que no aceptaría compromisos en el tema de propiedad
intelectual, y que necesitaba por lo menos 60 días hasta tener
resultados de estudios encargados, con lo cual se descartaba cualquier
firma para octubre que habían planteado Colombia y Perú.
Justamente, fue una respuesta ecuatoriana a la coordinación previa
sobre el TLC que habían tenido estos dos países excluyéndolo. Estas dos
posiciones negociadoras contrastan con las de Colombia y Perú, que
están buscando acelerar los plazos a pesar de las crecientes protestas
internas. Y se ha traducido el "sí o sí" peruano a que se firmará "así
caigan rayos y centellas", colombiano.
El plazo fijado por EEUU es el 24 de noviembre, o se retomarían
negociaciones el segundo semestre del próximo año. Se ha producido un
diálogo a solicitud de Ecuador con sus socios andinos en el contexto de
la Cumbre de Brasil para definir posiciones. El 29 y 30 se han reunido
en Guayaquil los negociadores de agricultura para definir temas de
productos sensibles y compensaciones así como la salvaguardia especial
agrícola. Entre el 21 y 23 de octubre se reunirán los Jefes
Negociadores en Washington. Se está trabajando para terminar en el
plazo planteado por EEUU.
Sin embargo, retomar negociaciones el segundo semestre del 2006 no es
necesariamente un mal escenario. Ya se habría definido la reelección
del presidente Uribe, tendríamos en el Perú un nuevo gobierno y
Parlamento con la legitimidad del mandato popular. Asimismo, se tendrán
situaciones definidas en Bolivia y Ecuador. Ya se habría aclarado si
hay avances o no en las negociaciones multilaterales de la OMC, lo que
eventualmente podría reducir presiones y obtener mayores concesiones de
EEUU si la ronda es moderadamente exitosa (deberíamos solicitar nuestro
reingreso inmediato al G-21 para negociar desde ese estratégico grupo
en la OMC). Ya habría culminado la Cumbre Europea-Andina en Viena en
mayo 2006, donde se deben lanzar oficialmente las negociaciones de un
Acuerdo de Asociación entre las dos regiones, que incluyen aspectos de
cooperación y fortalecimiento de la institucionalidad andina.
La discusión de costos y beneficios debería tener una menor carga
ideológica a la que ha caracterizado la polémica reciente, y se debería
incluir estos diversos escenarios que permitan tomar la mejor decisión
para el país, que pueda impulsar un nuevo gobierno emanado del voto
popular. Con mayor razón, deberían suspenderse inmediatamente tanto las
negociaciones casi clandestinas de un TLC con Chile, la entrega de los
puertos, especialmente del Callao, y del gas a través del "Anillo
Energético". Aquí, lo que está en juego no son solo los márgenes de
maniobra para una estrategia de desarrollo, sino el futuro mismo de la
Nación.
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