(Bolpress y Agencias).- Las negociaciones comerciales de la ronda Doha parecen haber colapsado. Las negociaciones han “hecho implosión”, dijo un funcionario de la Organización Mundial del Comercio (OMC); el ministro de comercio de India Kamal Nath reconoció que “podría tomar desde meses hasta años” para reanudar las charlas; el jefe de la OMC Pascal Lamy habría amenazado con suspender la ronda si no avanza el diálogo. Todo indica que los miembros de la organización no podrán definir hasta fin de año los detalles del tratado del comercio global.
Las negociaciones lanzadas en la capital de Qatar en 2001 fracasaron después de casi cinco años de discusiones básicamente por la imposibilidad de superar diferencias en cuanto a la reforma del comercio agrícola mundial. Las 14 horas de conversaciones entre los países del G6 (Australia, Brasil, India, Japón, Unión Europea y Estados Unidos) no pudieron avanzar el domingo pasado.
La reunión de las principales potencias llegó a un punto muerto el fin de semana, luego de que la negociadora comercial de Estados Unidos Susan Schwab se opusiera al planteamiento europeo en el tema de los subsidios al comercio agrícola y acusara a las naciones de la Unión Europea (UE), Japón e India de no hacer lo suficiente.
Funcionarios de la Unión Europea (UE) piensan que Estados Unidos fue “incapaz” de mostrar flexibilidad alguna para sacar adelante las tratativas. “Ha sido un fracaso que, desde luego, no era deseado, pero que sí podía haberse evitado”, afirmó el comisario europeo de Comercio Peter Mandelson.
Washington pidió una compensación para reducir cerca de 20 mil millones de dólares en sus gastos anuales por subsidios agrícolas. La primera potencia mundial ofreció recortar en 60% el valor máximo de sus subsidios domésticos, pero sus adversarios en la negociación argumentan que, en la práctica, los gastos reales en subsidios a sus productores continuarán siendo los mismos.
Brasil denunció que a las grandes potencias comerciales les falta "voluntad política" para llegar a un acuerdo. "El liderazgo es necesario en tiempos de crisis y debemos reconocer que no hemos sido capaces de mostrarlo", señaló el mandatario brasileño Inacio Lula da Silva.
Según el canciller brasileño Celso Amorim, la OMC afronta "la mayor crisis desde su entrada en vigor" y ahora es el momento de que "concebir soluciones creativas, aceptar el dolor de la reforma, comprometerse con la negociación y revelar el verdadero liderazgo".
Mandelson dijo que “con certeza el país más rico y más fuerte del mundo, con los mejores niveles de vida, tiene condiciones para dar así como para recibir”. "Es un gran fracaso. El tiempo dirá si es definitivo", afirmó Mariann Fischer Boel, comisaria de Agricultura de la UE.
La OMC esperaba concluir las negociaciones de la ronda, que también incluyen temas más complejos como servicios y reglas anti dumping, antes de fin de año. Una serie de eventos internacionales impedirá ese objetivo, entre ellos varias elecciones en 2007, incluido el mecanismo constitucional que da al Presidente de Estados Unidos poderes especiales para negociar acuerdos comerciales.
Lamy afirmó que Estados Unidos precisa ofrecer mayores recortes de sus subsidios, mientras que la UE debe disminuir sus barreras a la importación de productos agrícolas. Por otro lado, los países en desarrollo son forzados a abrir sus mercados a los productos de los países industrializados.
El sistema entró en crisis
En la medida en que las negociaciones de la OMC continúan desfalleciendo, la prensa mundial se concentra en buscar culpables y está comenzando a apuntar a países individuales como los responsables de la crisis, y no así al sistema como un todo. Sin embargo, varias organizaciones de la sociedad civil y un sin fin de organizaciones no gubernamentales (ONGs) consideran que la responsabilidad del fracaso la tiene el “sistema-modelo”, es decir la totalidad de la OMC porque la conclusión de la Ronda es mala para la gente en todas partes del mundo. En realidad, dicen, el reciente fracaso no hace más que confirmar que la Ronda en sí “está muerta”.
Las negociaciones en la OMC se han estancado porque el actual marco para un potencial acuerdo perjudicaría los intereses de la vasta mayoría de la población de los países del mundo.
Dada la actual dirección de las negociaciones, la expansión de la OMC faltaría a la obligación del organismo de dar cumplimiento al objetivo manifiesto de la Ronda de Doha: promover el desarrollo. Esto no es una sorpresa, ya que una década de resultados demuestra que el modelo de la OMC no ha honrado las promesas de crecimiento económico y disminución de la pobreza a nivel internacional.
El actual estancamiento de las negociaciones de la OMC llama a cuestionar la credibilidad, no de un acuerdo multilateral en favor de acuerdos regionales o bilaterales, como algunos lo han planteado, sino de un sistema multilateral de comercio orquestado en función de los intereses comerciales de las empresas transnacionales que prevalecen por encima de las necesidades económicas y de desarrollo de los trabajadores, agricultores y del medioambiente a nivel mundial.
El potencial fracaso de las negociaciones de Doha debe por lo tanto ser interpretado como un sonoro llamado en pos de un nuevo sistema de gobernanza democrática multilateral basado en un desarrollo centrado en las personas y ecológicamente sustentable.
El modelo de la OMC no funciona
Muchos políticos y eruditos defensores de la OMC continúan profetizando que la conclusión de la Ronda de Doha beneficiará a los países pobres con el desarrollo económico y la reducción de la pobreza. Sin embargo, resulta claro que después de una década de existencia de la OMC las mayorías, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, se encuentran en una situación peor a la que vivían anteriormente.
El número y el porcentaje de personas que viven con menos de 1 dólar por día (la definición del Banco Mundial de extrema pobreza) en regiones con algunas de las peores manifestaciones de pobreza -África Sub Sahariana y el Medio Oriente- se han incrementado desde que la OMC comenzó a operar, al tiempo que el número y el porcentaje de personas que viven con menos de dos dólares diarios ha aumentado.
El número de personas que viven en la pobreza en el Sudeste Asiático ha aumentado, mientras que la tasa de reducción de la pobreza ha disminuido en la mayor parte del mundo. Solo China ha logrado una importante reducción de la pobreza, pero sin seguir las políticas aprobadas por la OMC.
La receta mortal de Doha para el "desarrollo"
Estimaciones del Banco Mundial y de otros economistas muestran que devendrán muy pocos resultados positivos para el desarrollo a partir de la Ronda de Doha. Aunque el presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz recientemente declaró que el estudio de su grupo demuestra que los pobres se beneficiarán con una conclusión de la Ronda de Doha, el estudio de otoño de 2005 del Banco Mundial encontró que las posibles ganancias de la Ronda serán extremadamente limitadas en términos generales, y también proyectó pérdidas netas para muchos países en desarrollo.
El estudio encontró que la vasta mayoría de posibles ganancias se concentrarán en los países ricos, y que los países en desarrollo tan sólo ganarán 16 mil millones de dólares en 10 años. Esa cifra corresponde a un minúsculo 0,16% del producto bruto interno de los países en desarrollo, o menos de un centavo per cápita por día.
Los Países Menos Adelantados ganarían tan solo un 1,9% de las ganancias totales de 54 mil millones de dólares. Eso significa que los ingresos de los mil millones de personas más pobres se incrementarán apenas un dólar por día. [1]
Por otro lado, un estudio reciente realizado por el Carnegie Endowment for Internacional Peace también demostró que todos los escenarios plausibles en materia comercial producirán sólo ganancias modestas para el mundo, que el comercio agrícola no es una panacea para la mayoría de los países más pobres, que los países más pobres en realidad perderán con cualquier acuerdo; y que se necesitarán medidas especiales adicionales para garantizar que los países menos adelantados consigan algo. [2]
Además, diversas organizaciones sindicales, incluyendo COSATU en Sudáfrica y la CUT en Brasil, han evaluado los impactos potenciales de la conclusión de la Ronda de Doha en sus sectores industriales, y encontraron que de aplicarse los recortes arancelarios propuestos en las negociaciones sobre el Acceso al Mercado No Agrícola se tendría implicancias negativas graves para el empleo.
Esta es la razón por la que las organizaciones de la sociedad civil del Sur global y del Norte rechazan a la conclusión de la Ronda. En una reciente carta de 103 organizaciones de la sociedad civil dirigida a los ministros de comercio se ha incluido un análisis del estado de situación de las negociaciones en Agricultura, Servicios y AMNA, y sus potenciales impactos para los trabajadores, los campesinos y el medioambiente. [3]
La política de manipulación
Las negociaciones de la OMC se han estancado porque el actual marco para un potencial acuerdo atentaría contra los intereses de la vasta mayoría de la población en todos los países del mundo. En la medida en que no se lograba cumplir con los plazos establecidos por la falta de acuerdo, la Secretaría de la OMC y los miembros poderosos de la OMC fueron desplegando crecientemente estrategias manipuladoras para subvertir la voluntad de la mayoría de las naciones y forzar un acuerdo que iría contra sus intereses.
Recientemente, el director Lamy asumió el papel sobredimensionado de "facilitador" y "catalizador" para "conducir consultas intensas y de amplio espectro con el objetivo de facilitar el establecimiento urgente de modalidades en agricultura y AMNA".
Este papel ampliado es terriblemente peligroso, advierten varias ONGs. Como norma básica de la democracia, y en una señal de respeto hacia los procedimientos y el mandato de la OMC, la Secretaría de la OMC debe permitir la participación efectiva de todos los ministros. El reciente llamado de Lamy a una reunión "mini-Ministerial" en Ginebra es una violación descarada de la democracia en las negociaciones. La práctica de convocar a reuniones de Sala Verde en Ginebra excluye a la vasta mayoría de los miembros y les impide participar en la toma de decisiones, especialmente si las decisiones de la Sala Verde son llevadas directamente a la sesión plenaria formal para su aprobación (tal como sucedió en la Ministerial de Hong Kong), observan las organizaciones civiles que siguen de cerca las negociaciones.
Además, los recientes llamados de Lamy en las negociaciones para que haya "acceso real a los mercados" están completamente fuera del mandato de Doha. Para el Director General debería estar estrictamente prohibido ponerse del lado de los países desarrollados en las negociaciones impulsando nuevos objetivos que exceden su mandato.
Los países que están siendo excluidos de estos procesos antidemocráticos y excluyentes de toma de decisiones son por supuesto la mayoría de los países miembro de la OMC, incluyendo a los Países Menos Adelantados y a las naciones del Grupo Africano. Estos son los mismos países que ahora se ven enfrentados a una conclusión de la Ronda de Doha, que en caso de implementarse perjudicará a la mayoría de sus poblaciones, tal como ha sido confirmado por los estudios recientes de Carnegie, el Banco Mundial y otros.
Es tiempo de un nuevo modelo
La actual crisis en las negociaciones llama a cuestionar la credibilidad de la OMC como institución dominada por los intereses comerciales de las empresas transnacionales que prevalecen por sobre los intereses económicos y de desarrollo de los trabajadores, campesinos y el medioambiente a nivel mundial. Esto no indica el fracaso de un acuerdo multilateral de comercio en favor de acuerdos regionales o bilaterales, como algunos han planteado. Más bien, el potencial fracaso de las negociaciones de Doha debe ser interpretado como un sonoro llamado al surgimiento de un nuevo sistema de gobernanza multilateral democrática basado en el desarrollo centrado en las personas.
En muchos países del mundo la ciudadanía está eligiendo líderes que rechazan el modelo actual de "globalización comandada por las empresas transnacionales" encarnado en la OMC, para favorecer políticas que realmente promuevan el desarrollo económico, la equidad social y la protección ambiental.
Los procesos de integración regional en América Latina, por ejemplo, generan nuevos modelos de comercio basado en la complementariedad, solidaridad, cooperación y respeto por la soberanía.
El derecho fundamental de los países a desarrollar políticas económicas e industriales que fomenten el desarrollo económico genuino, generen empleos decentes y protejan los medios de vida y el medioambiente no debe ser subordinado a los intereses comerciales de la elite empresarial cada vez más poderosa. [4]
Demandas de la sociedad civil
1. La Ronda de Doha debe ser enterrada. Los análisis del Banco Mundial, el Carnegie Endowment, e incluso la propia evaluación de impacto de sustentabilidad realizada por la UE han mostrado que para los países más pobres del mundo el impacto será negativo. Años de experiencia con la OMC confirman sus impactos negativos para los trabajadores, agricultores y el medioambiente, tanto en los países ricos como en los países pobres.
2. Los miembros de la OMC deben exigir una transparencia e inclusión reales, con igual participación de todos, tal como lo establece el mandato de la OMC. Al Director General no se le debería permitir invitar sólo a un grupo selecto de ministros para que tomen las decisiones finales en la Ronda. Todos los ministros deben tener acceso equitativo a los procesos de toma de decisiones. El Director General por sobre todas las cosas debe garantizar que todas las reuniones sean abiertas a todos los miembros de la OMC y que sean conducidas de manera tal que faciliten la participación efectiva.
3. Ha llegado el momento de transformar el sistema multilateral de comercio. Las normas que gobiernan este sistema no deberían estar basadas en la competencia y en una carrera cuesta abajo, con la liberalización como su objetivo más elevado. En lugar de eso es preciso desarrollar un sistema de comercio mundial basado en políticas probadas que reducen la pobreza, promueven el desarrollo centrado en las personas y ecológicamente sustentable y que esté subordinado a otros acuerdos internacionales sobre derechos humanos, derechos laborales y protección ambiental.
Notas:
Un análisis fundado de los datos del Banco Mundial está disponible en el estudio "La Ronda de Doha y los Países en Desarrollo: ¿El Acuerdo de Doha generará más daños que beneficios?" (Doha Round and Developing Countries: Will the Doha deal do more harm than good?) que se encuentra en http://ase.tufts.edu/gdae/Pubs/rp/DohaRIS2Apr06.pdf.
La carta se encuentra en: