Por: Rubén Cuba Patzi*

 

Dentro de las tradiciones y leyendas más importantes en la cultura guaraní de Bolivia, está la que describe el origen de la planta de Maíz, que según la señora Rosa Koremango, anciana de 80 años de edad de la comunidad de Mocomocal, Tierra Comunitaria de Origen (TCO) del Itika Guasu, en la provincia O’Connor del departamento de Tarija,  nos describe lo que su abuela le contó hace muchos años.

 

Ella nos relata que en los tiempos antiguos (arakae ete), existió una mujer que tenia hijos mellizos (un varón y una mujer), el varón se llamaba Guaray (Sol) y la mujer Yasi (luna). Los niños traviesos un día se alejaron de la casa para jugar por el monte, al retornar se extraviaron en una planicie donde paseaba el Ñandú Tumpa (dios ñandú), que vio en los niños que podrían ser buenos compañeros para el Ñanderu Tumpa (dios padre), por lo que en una veloz corrida acometió a los niños y tomando impulso intentó volar, la madre que salió a buscarlos al escuchar los gritos de los niños, corrió a socorrerlos llegando hasta el sitio, sin embargo la velocidad del ave y su esforzado despegue, se impusieron a la voluntad de la madre que solo alcanzó a tomar los dedos pulgares de los pies de sus hijos, la fuerza e impulso del ave la arrastro por varios metros antes de iniciar el vuelo, la madre sin poder hacer nada quedó en la tierra con lo único que pudo retener en ese momento, la punta de los dedos de los pies de sus niños, y sin mas consuelo que ver como el dios ñandú se perdía entre las nubes con los niños.

 

Al pasar el tiempo, la madre desconsolada tuvo un sueño en el que el Ñanderu Tumpa (dios padre) le ordenó sembrar en su chaco los pequeños dedos de los niños, al día siguiente la madre realizó las tareas que le ordeno del dios padre, donde luego de un periodo de lluvias y sol, brotaron varias plantas altas y delgadas con hojas en forma de lanzas, en la cual se albergaban unos frutos con granos blancos, otros amarillos, algunos morados, con el transcurrir del tiempo estos frutos se convirtieron en la esencia y motivo de la dieta principal de las comunidades guaraníes, que como regalo de Dios Padre se convirtió también en el centro de las principales celebraciones para practicar el convite y compartir la felicidad entre todos.

 

Es así que los guaraníes se consideran como los hombres y mujeres del maíz, en las comunidades se vive la cultura del maíz, buscan tierras de maíz, hacen del maíz su dieta principal. Alrededor del maíz gira su vida social y del maíz deriva incluso su prestigio y su poder político.

 

Existen documentos en los antiguos corregimientos de indias donde se refieren a los guaraníes de la siguiente forma, “cuando los trojes están llenos de maíz el indio es orgulloso y arrogante y le tienen sin cuidado los blancos, la opresión o las penas. Si el granero esta vacío, es sumiso y desganado” (Nordenskiold)

 

El maíz también es el que determina el ciclo agrícola, sus actividades, el trabajo, las relaciones sociales y el calendario de sus fiestas.

 

Antiguamente se empezaba el año con la siembra del maíz (avati-ñoti) que se realizaba generalmente a mediados de noviembre, extendiéndose hasta la mitad de enero, incluso se podía extender hasta los primeros días de febrero. La preparación de los terrenos se realizaba entre los meses de mayo y junio. Cuando ya se había desmontado un nuevo potrero se realizaba la quema (okai), que se practicaba en el tiempo seco que oscilaba entre septiembre y octubre.

 

Los guaraníes en su larga experiencia en el cultivo del maíz, lograron mantener y sembrar varias especies para la alimentación de las familias, de estas especies se tiene memoria de los siguientes: avatiyu (maíz amarillo), morochillo (maíz overo), atikarachi (maíz reventador o pipoca), avatijogui (maíz morado), y otros que sencillamente están en un franco proceso de extinción o en algunos casos han desaparecido como es el caso de las variedades avatikanana, atimi, avatiguayeta que su descripción tiene que ver con los colores y las diferentes texturas que son utilizados para la preparación de bebidas y alimentos.

 

Los antiguos comunarios cuentan que en febrero ya tenían choclo (maíz tierno), señal para el tiempo de la abundancia y para el inicio de la intensificación de las relaciones sociales a través de las fiestas y los convites.

 

El mayor privilegio de tener maíz es convertirlo en chicha cagui (bebida fermentada de maíz), la chicha es la que sintetiza lo mas intenso y lo mejor de la vida para los guaraní. Desde que aparecen los choclos hasta el fin de la cosecha del maíz, la mujer gira entorno a este producto. Ser la mejor mascadora de maíz y una buena chichera es cualidad muy valorada en la mujer.

 

El ciclo del maíz es el que norma el ciclo de todos los demás cultivos después del poroto y el zapallo de los existen variedades que son típicas en cada zona.

 

En la actualidad en la TCO del Itika Guasu anualmente se produce, almacena y comercializa alrededor de 300 toneladas de maíz de variedad local mejorada (IBTA algarrobal 102), y desde hace 3 años se ha iniciado un proceso de recuperación de variedades de maíz tradicional, hecho que está fortaleciendo de forma positiva en la autoestima y cultura de mujeres y hombres guaraníes en el territorio.

 

Sin embargo todo este panorama de riqueza cultural hoy se ve amenazado por la presión externa y los intereses económicos de grupos de poder a nivel nacional y de otros grupos extranjeros están insistiendo para que Bolivia a través de los gobernantes acepten y firmen el ALCA, hecho que podría cambiar definitivamente muchos aspectos para los productores de maíz boliviano y por ende afectar de forma directa a las comunidades indígenas que desde siglos dependen de una cultura arraigada en el cultivo del maíz.

 

Los últimos 3 años la región ya ha empezado a experimentar algunos efectos negativos por el ingreso descontrolado y en algunos casos ilegal de maíz de países vecinos vía contrabando, gran parte de este producto es internado desde la república Argentina, se tienen datos que calculan que anualmente ingresan a Bolivia alrededor de 480 mil toneladas de maíz comercial (vía legal y de contrabando), el maíz de contrabando ingresa a Bolivia sin la certificación respectiva, lo que posiblemente estaría facilitando el ingreso ilegal de  maíz transgénico, esta actividad legal e ilegal esta poniendo en riesgo a las comunidades productoras en diferentes aspectos, uno de estos es el aspecto económico, debido a que los precios del maíz importado son menores en comparación al maíz de producción local, esto hace que cada año los productores se encuentren frente a un riesgo de perdidas económicas debido a que el costo beneficio no compensa el esfuerzo de cada productor, y porque no pueden competir en un mercado donde se practica la libre oferta y la demanda, no existiendo mas opción que rebajar los precios.

 

Por otro lado, si bien hasta la fecha solo está afectando en términos de mercado, el maíz importado, con la firma e ingreso de Bolivia al ALCA, se estima que en menos de un año el mercado de semillas también estaría copado por maíz extranjero no tradicional, donde no se descarta la presencia de semillas de origen transgénico, poniendo en serio riesgo la recuperación de las semillas tradicionales y la posible contaminación de las variedades que son típicas en la cultura guaraní del Itika Guasu.

 

Los efectos sociales negativos que podrían derivar de la firma e ingreso de Bolivia al ALCA aun no se han considerado a nivel del gobierno, a nivel local se prevé que este tratado en el mediano plazo rompería con los esquemas sociales de toda una tradición del maíz que tiene su historia y sus diferentes connotaciones en el que hacer diario de las comunidades indígenas que podrían estar enfrentado un nuevo desafío para evitar el ocaso de los hombres y mujeres del maíz.

 

*Ruben Cuba Patzi, es Técnico en Epidemiología, actualmente asesor de la Asamblea del Pueblo Guaraní del Itika Guasu, provincia O´Connor del departamento de Tarija - Bolivia